ARGENTINÍSIMA

NUESTRO CINE DE VERDAD

 

ARGENTINÍSIMA 

(1971-72)

  

REFLEXIÓN

Es imposible no pensar después de presenciar toda esta gigantesca manifestación de culturas, tan cercanas geográficamente, pero que ya no son contemporáneas. Y no lo son porque son el patrimonio cultural inmaterial de los hombres de otro tiempo, ya extinto. Aun así, en ese contexto, de alguna forma o de otra nos han legado su obra para participarnos de ella, dejando la puerta abierta para ingresar a su mundo. ¿¡El tema está en nosotros; en saber valorar si es nuestro deber el comprender este mensaje, y estar abiertos a los demás!? En la forma que más lo podamos hacer para nuestro verdadero provecho, y en ese marco de posibilidades arribar a alguna conclusión valedera de ¿qué es la vida y qué valor pueda llegar a tener si careciese algún tiempo del sentimiento diáfano, que abrazan los humanos que acogen a los hermanos: sin distinciones; sentimientos comunes de concordia que hinchen e inflaman el corazón del pecho; y ya sea en un manto de alegrías, o de tristezas por el agobio de los muchos sinsabores, inadvertidos, el trabajo sigue siendo el nuestro!. Hay que saber sentir por cuenta propia las emociones intransferible, experimentando, y no pedir permiso para sentir. Hay que ser valientes, cómo el que llora de verdad, y no embriagarse demasiado por falsas promesas de ilusiones.

Atahualpa Yupanqui, alguna vez —Dijo—: «El cantor que cante de los dolores de su Pueblo, siempre ha de ser revivido y de ser recordado, y por siempre guardado en el corazón de su gente, más íntima».

De Argentinísima: Esta notable documental, que consta de dos películas, es el logro de una generación de hombres y mujeres, luchadores de este imponderable territorio-país, que es la República Argentina (evocando a las primeras palabras que declama don Atahualpa como introito a este colosal argumento); y que cimentó, desde su seno, un profundo compromiso con la cultura local, aún por aquél entonces floreciente; que retrata a manera cabal el arte ancestral de la tierra donde se nace para alabarla. No obstante, las películas alcanzaron a plasmarse en medio de un país tumultuoso y convulsionado por la política nacional. Cabe destacar también que el país nunca había gozado de una prosperidad democrática plena y duradera de una década*; un ciclo prolongado, que se sostuviera sin los brutales enfrentamientos entre diferentes facciones políticas que cotidianamente se repetían, y a la fecha de su rodaje, ya se habían atravesado numerosas dictaduras militares. En el momento preciso de su estreno, es justamente cuando se ataca desde el frente de la contracultura y del sistema político, superpuesto al servicio de los intereses internacionales más espurios: la cultura nacional. Dándose allí el inicio oficial a un franco proceso de declive de la música y las artes folclóricas, que avanzaría en todo el cono sur: Uruguay, Brasil, Argentina, Paraguay y Chile sufrirán el mismo derrotero. Es imposible desarrollar crónicamente este período en esta brevísima intervención, para explicar la gradual degradación social a la que nuestras naciones fueron expuestas: como base experimental; escenarios de ensayo de los acontecimientos de violencia, ostracismo y proscripción; pero en síntesis, era trascendental el ciclo folclórico de la Argentina para que viviera en toda la región; significaba ser un referente para muchos en la vecina orilla oriental del río Uruguay, podríamos citarlo: un epicentro para este fenómeno; matando a la Argentina, moriría en la región. Esto fue parte del “Plan Cóndor” que plantó dictaduras en bloque en toda América Latina para frenar el crecimiento de las fuerzas de izquierdas con ideas de liberación, muchas de ellas marxistas. Las dictaduras de América latina, todas, han tenido la intensión de profundizar la brecha entre los pueblos hermanos del sur, del tercer mundo al que estamos condenados, asentuando la propiedad privada, agudizando la crísis económica por el crecimiento de la deuda pública: deuda externa y la balkanización del continente del siglo XIX. Recapitulando, la hora de ponerle fin a este largo ciclo de soñadores y constructores había llegado para instalarse por la fuerza del poder económico y de la represión social, a cualquier resistencia. Era mejor para los intereses que defendían las multinacionales, matar la cultura nacional, para persuadir al Pueblo a dedicarse a consumir e intentar balbucear o imitar lo extranjero, y si era anglosajón, mucho mejor. La irrupción de una nueva dictadura cívico-militar en ciernes, por el resquebrajamiento de la democracia, cercenó todas las posibilidades para seguir adelante con tan ardua empresa del folclore. Comenzaría un ciclo obscuro de mentiras, orquestando un aparato represor que prohibiría el pensamiento crítico y libre, el idealismo nacionalista y socialista, y pronto serían perseguidos todos estos artistas, la gran mayoría de estos, obligados a refugiarse en el exilio. Sin duda se marcaba el final para un ciclo de poetas, cantores, bailarines y artistas, a todo nivel. 

Razón:

El arte nacional, desde un sentido propio de lógica pertenencia y retroalimentaba un mercado interno de consumo. ¡Hay que ser muy destructor-es o corporativista-s, para no respetar esto, y no contemplar, aparte de la belleza, el derecho a existir dentro de la diversidad de ideas, claras y semejantes, que promuevan el respeto al derecho ajeno desde una concepción de la defensa de lo popular, criollo y nativo! 

Al perderse estos artistas vernáculos también desapareció esta escuela, y con ella sus enseñanzas: Clave para el desarrollo autónomo de los seres, que piensan y sienten, como cualquier otro, en cualquier rincón del mundo. Estaban privando al hombre de su derecho principal, que es su autodeterminación a ser libre. Y cuando se priva al hombre, también es la de los pueblos: A SER LIBRES Y COMPETENTES. 

El obstáculo para el desarrollo del consumismo que hoy conocemos, con un mercado importador de artículos a base de la desindustrialización nacional, que genera desempleo, baja del salario y de la calidad de los que se sostienen de un peldaño, sin manufacturas y exportador de materias primas, es que, los artistas abrían la cabeza de sus coterráneos, demandando una mayor exigencia y dureza en la relación con el capital**: obrero - patrón, y saber distinguir estas diferencias para entender mejor su postura dentro de clases sociales. Porque en sus máximas expresiones artísticas y populares manifestaban la esencia de una patria más adentro, y más comprometida con lo vernáculo, que en la cosmopolita ciudad de Buenos Aires, siempre ajena a la ruralidad y sus costumbres, que por siempre fueron un blanco de menosprecio y subestimación citadina. 

Aunque esta corriente cultural demandaba un mayor interés por el sentido de pertenencia, desde temprano fue repugnante el desdén que se hizo a la cultura criolla agreste en la gran ciudad. No hace falta decir que así nació Bs. As.: "extravertida"; y siempre de puertas abiertas a lo que viniese de afuera como un sinónimo de algo mejor. Demoró décadas, en conocerse y aceptarse la verdadera estatura de los artistas de las provincias del interior del país, que fueron tan incomprendidos por el cajetilla, aporteñado y presumido, con su lunfardo, de saber más, ignorando todo, en un mundo machista y arrogante donde, el glamour había pasado a ser el tango antes rechazado, y que ahora sí valía la pena admitirlo porque se bailaba en los grandes salones; el mundo de las carreras hípicas domingueras y del vagabundeo de las noches, que obligan a olvidar, y el de la resaca o la escoria social. Empero, el tango, también se origina en sumergidos estratos de la sociedad***,  y a diferencia del folclore, que expresa honradez en su modo de sentir y de vivir, este otro expresa un modo de vida licencioso y cuasi delictual o apologeta de lo indebido, por fuera de la ley y siempre a la sombra de la fatalidad del destino, muy lejano del primero; no pudiendo evitar así, su mala fama, sufriendo prejuicios de la alta alcurnia por provenir de los suburbios. Vemos, cómo desde seres obsecados no se puede permitir pensar que determinada clase social pueda satisfacer su derecho a tener un sentido de pertenencia propio, y no puede reconocerse en él que sea talentoso y capaz de ser creador de cultura, que emane cual fuente inspiradora y creativa, con cierto grado de noción artística; que sean capaces de indagar en su felicidad colectiva y trabajar para conseguirlo, a pesar de la exclusión y de la orfandad, de la escacés de herramientas para sobresalir si su destino está marcado por el odio que existe entre clases, que esta conducta sociológica retroalimenta, de que: el que está más abajo saque un poco más la cabeza a la superficie; que depende de que el que está más arriba la baje un poco. Qué daño genera en la sociedad toda la falta de conciencia social. Asimismo, el tango se fue ganando espacio en la gente de etiqueta, por corruptos; y cuando empezó a ser interpretado por otra clase de personas, más refinadas, de la elite, fue aceptado o adoptado por las buenas costumbres, antes que aceptar la música de la chusma que llaman folclore, más concienzudo. La poesía de metáforas resultáboles inentendible de modo que esperar por su reconocimiento casi era una quimera, porque no era concebido como arte o como una forma más de expresión, de digna estética, y se lo consideraba de bajos recursos o mal gusto escuchar a estos músicos. Durante años se los escuchó escondidos para no ser descubiertos, porque causaba vergüenza evidenciar ese gusto propio. 

Si hablamos de la crítica que recibió en su estreno no deja de sorprender aún hoy que no fue bien recibida por los expertos de las distintas fuentes, que minimizaron su contenido y su producción, restándole importancia, y descartándose cualquier interés nacional que pudiera despertar a la cultura, como algún bien que pudiera obtenerse al compartirse en la sociedad.

Con mucho agrado les dejamos en compañía de esta magnífica obra, que habla por sí sola, no sin antes decir: "—La tierra, cómo sus cantores, se expresan en un solo canto, y el canto no es ajeno a la tierra, porque los cantores cantan a la tierra cómo su tierra les canta—". Es muy poderoso lo que desenvuelve el hombre en función del paisaje: ¡El mensaje…!!


*El período más duradero de estabilidad y bonanza fue el de Juan Domingo Perón entre los años 46 y 55 derrocado por la Revolución Libertadora, que bombardeó por el aire la plaza de Mayo en un intento, fallido aquella fatídica jornada, de golpe militar y magnisidio, pero que se consolidaría con el golpe cívico militar certero tres meses más tarde, sosteniéndose de esta forma por el tiempo una secuencia inagotable de derrocamientos y golpes militares.

 


***en la esfera turbia del crimen de los bajos arrabales, en el último peldaño de la ciudad, donde viven los nadies que son muchos y la mayoría que se arrejuntan, todos amontonados y asinados en grandes caseríos de lata y madera, conventillos o vecindades a espaldas a ese gran murallón que tienen como urbe, entre chimeneas de fábricas y el ollín que despiden las industrias.



MISCELÁNEA

Antecedida de un opúsculo análisis de la ética, de su aceptación, función y efecto sobre la acción humana en la vida cotidiana y en la expresión del arte. 

Al decir de una cultura local, para expresar el conocimiento acerca del índole de su musa inspirativa, descubrimos primero una relación ideológica de la moral, la ética, que es costumbre humana, como el ritual de sabiduría que aflora y fortifica el carácter de la conciencia vivaz, consagrada en ciertos emblemáticos personajes, simbiótica a la herramienta artística, que es el vehículo, el medio, y no el fin de la causalidad, sino el lenguaje como vaso comunicante del mensaje que se pretende transmitir, unidos al entorno que les rodea. Poniendo como relieve siempre a las circunstancias benefactoras como ejes substancias, como la matriz coadyuvante para esta génesis del hecho cultural del arte expresado. Anteponiéndose de manifiesto que no hay que negar jamás su contexto histórico: ¿dónde y cómo nació para ver la luz?, y mucho menos escamotear a sus verdaderos creadores para argumentar lo. Mediante lo cual también llegamos a la conclusión de que el arte es fruto y resultado óptimo de la cultura y no al revés, aunque se funde e instale una cultura detrás de cada arte percividas en corrientes. Sería errático pensar que suceda un ciclo esplendoroso del arte como organismo sin planificación, si no hubiera previos intereses que despierten la interrogación, para destinar recursos a la cultura de la educación, que es quien ensancha los espectros y quien ejecuta la cultura civil. Metafóricamente, la cultura es el clima, preponderante, y se logra establecer o definir qué clima es en el lapsus de un cuarto de siglo, ya que sus cambios son lentos, el arte es el tiempo, más dinámico, y cambiante en períodos más cortos de tiempo. Como resultado, el arte profundiza aún más a la cultura porque genera pensamiento, entre otros. De un buen clima x, se favorecen ciertas especies vivas, y de ciertas especies, una buena producción y bonanza. 

El fundamento de toda cultura está implícito en el transcurso de la vida de las personas, de sus fecundadores al momento de creación del arte, siendo inevitable que esto suceda así, y para ello importan, y mucho, no es de manera exagerada, dichas circunstancias o la coyuntura social por la que se atraviesa, donde florecen estas capacidades.

Es decir: La situación socio-económica de la población, el estado en que se encuentra, es un factor inherente y crucial para este proceso gestacional de la cultura, que jamás prescinde de una buena recepción del público. No debe haber ruptura social, crecimiento exponencial de la intolerancia, extrapolación que martirizan a los sectores, y canales de la comunicación cortados, no sólo se empapa el público del Pueblo de una situación no deseada y crítica de la Nación, por dificultades económicas de la desigualdad social, lo que apareja deshonradez de la democracia, por incapacidad interna, también el artista, que vive en la misma sociedad, injusta, porque baja su nivel. ¡No! porque no alcance para cubrir sus necesidades básicas, sino porque hay un deterioro intelectual, aparte del económico, que impiden la realización de su trabajo y el consumo del público. Podemos ver entonces que el arte, como excusa o herramienta para la liberación y expansión de todos los sentidos, necesita de libertad de expresión y este es un paradigma que se arrastra desde los orígenes de la humanidad; ya en los inicios, hubo entre dichos, y varias escuelas que filosofaban, fundados sobre una u otra teoría, y como es libre, puede expresar, desde el fomento a la conciencia, el uso de la razón, para luchar contra lo que está mal del dogma, establecido por rigor del poder capital, hasta ser servicial a los intereses económicos globales, e inculcar al placer y al desinterés mutuo de la realidad, pretendida como ineluctable, frustrando cualquier balbuceo de cambiar los destinos de muchos; invitar a la lujuria del sexo y al desamor, tratándose como meros objetos de consumo a los seres humanos, sin capacidades motoras de rebelión, y sí de resignación sin la fe. Vemos, que en vez de promover la ética también puede promover la emoción, que vence y mata a la ética (costumbre), trasladando la felicidad al poder de consumo o consumismo, y no al existencialismo, con un orden de provecho y de paz.

Es bueno decir y propicio recordar que un Pueblo lúcido crea sus propios canales de transmisión de la cultura, que llega a todas partes, desde el emisor hasta el receptor, y que comienza desde las instituciones gubernativas. De arriba hacia abajo, conduce la cultura, y no al revés. Citando un ejemplo, nada más: El idioma que se habla sale desde el interior de las cárceles, estas, son un filtro del idioma, que luego se incorpora a la sociedad, que sale a las calles y se repite por el vulgo. La fabla del Pueblo es la que las cárceles emiten, deformado por su ignorancia. Podemos observar, entonces, lo que sucede, en realidad, en una sociedad que no fomenta la igualdad económica: se degenera socialmente. Asimismo, ningún escritor habla como escribe. Así nacen todas las lenguas, de la deformación cronológica a medida que se va alejando de sú raíz. Empíricamente, es imposible exigir que los humanos hablen como la gramática ordena indicando cómo hay que hacerlo correctamente, y como el diccionario lo especifica, por lo que el idioma se va deformando, y los pobres son quienes finalmente crean el idioma.

Volviendo al asunto que se trata, el eje central para el acceso a una economía saludable de la sociedad entera nunca deja de ser foco en una nación progresista, que pone como centro de prioridades a la atención de los seres humanos que la integran, nos encontramos entonces que está como prioridad velar en celo que no se pierdan las garantías de brindarse la salud adecuada de la familia, para su desarrollo espiritual y moral. En materia de derecho, rehuir a este compromiso u obligación del Estado, de asegurar una mejor correlación para la vida humana, eclosiona en la sociedad, por falta de interés, apoyo, logro y mérito, y que luego se deriva en el “acceso” o ¡no!! a los diferentes factores que facilitan el desarrollo humano, que no es sólo que se garantice el alimento del cuerpo, sino además, los del alma, mente y conciencia.

Para buscar una definición es buena la pregunta: ¿Por qué tiene que ver, entonces, el arte, con no separarse de la virtud de la ética de las palabras, yuxtapuesto a la acción comprometida de los actos, consecuentes con la filosofía o política* de la vida? *Política es tanto el acto de hablar como de actuar, y hablar encierra un acto en sí mismo, porque se toma posición y se ejemplariza, todo el tiempo.

Tenemos que la conciencia es un factor decisivo, preponderante en la vida de la persona para su posterior desarrollo y esto está enmarcado por los lineamientos, que son el basalto firme por sobre los que se caminará toda la existencia con el objeto de incidir lo más que se pueda en la obra de la vida, podría llamarse: normalmente, sin dejarse librados al azar o el libre albedrío los actos, minimizando errores y evitando así ulteriores arrepentimientos tardíos que problematizan el entendimiento y raciocinio: hablamos de la razón del equilibrio que siempre promueve la fuente llamada conciencia. Esta, se va arraigando por su uso permanente y costumbre, por eso se vuelve costumbre, y, e allí que se forja el carácter del ente. Por tanto, la conciencia, observaremos no es un hecho empírico, sino un denodado trabajo del humano por convocar a la existencia real de su ser, de cumplimiento y seguimiento de las convicciones, que con arduo tesón promueve el estímulo de ser independiente de criterio y siempre reflexivo a la hora de actuar, perfeccionando ese ser que se despierta, cada día mejor, y una versión renovada y reforzada del individuo colectivo, que no se desconoce por no saber qué hacer o cuál es la meta de estar vivo, sino es para hacer el bien, porque no padece esta dicotomía y las vasilaciones basculantes, típico del ser indefinido, preocupado y con la mente agitada de ser víctima de constantes bombardeos informativos que lo atomizan, padeciendo una suerte de marasmo mental. Tan central o neurálgico es la vitalidad de la conciencia para funcionar correctamente que no se debe descuidar, bajo ningún concepto, la atención sobre el estado en que se encuentra porque la sociedad de consumo y sus campañas de publicidad engañosa, invitan a su asalto y la embotan y la conciencia pues habita en el alma de todas las cosas buenas ya que a través de esta alcanzamos a comprender nuestro propio accionar para reconocer entre el bien y el mal, y sú práctica se rige por el uso de valores. 

Así como el “ánima”, motora de la vida, la conciencia bien sazonada habilita que esta sea también alma de las cosas. Considerando que la conciencia y el alma no son lo mismo porque están separadas y las rigen distintos principios; el alma se rige por la emoción y la conciencia por la razón de la moral; asimismo podemos observar que aun la conciencia enriquece la armonía sirviendo de principio reglamental de la conducta humana coadyuvante a la extensión del alma, y promueve esta relación psiquis-espiritual, que nunca debemos olvidar que también se compone de nuestra materia. Hay una interrelación: psiquis-espíritu-materia - conciencia-alma-cuerpo, planteados por orden jerárquico, ya que es fundamental la conciencia para la conservación del orden establecido para ser. Inestimable el grado de aporte al ser humano.

Es verdad, que el arte es concebido por distintos autores y sabios filósofos de la antigüedad, como los pertenecientes a la “era clásica” de Grecia, de forma distinta, estos, influyeron en la formación e integralidad del pensamiento filosófico occidental moderno por sus eximios aportes en la materia del pensamiento universal. Tenemos a Sócrates y nos revela una cosa del arte, y tenemos a Aristóteles que si bien se apoya en el primero, se anima a desafiar sus ideas fundado en otra tesitura, que rompe con su conservadurismo proponiendo una mirada más liberal; ambos filósofos nos proponen y definen el arte de formas muy dicímiles, con algunos criterios en común, pero alejadas en otros campos conceptuales, y probablemente esto sea por pertenecer a distintos tiempos y no sólo se remita a pensar diferente. El uno, se aferraba a la creencia de que el arte era puro y envíado a la tierra por los dioses por lo que todo se relacionaba a ellos, y al alejarse más el hombre de estos se perdía el arte, aparte de emparentarlo a la moral; el otro, consideraba al arte como objeto humano y no precisamente sujeto a la moral; nos hablaba de una libertad empírica que había en la expresión artística, y discriminaba el arte, en su definición, como una fuente acumulada de conocimientos que ponían en práctica el tecnicismo acaudalado de esta ciencia al servicio de un artista y su obra, que separaba al artesano por no reunir tales conocimientos para practicar estas técnicas. Según Sócrates la obra de un artista si no se rige por la moral pierde efecto el uso de la conciencia para pasar a usarse más la emoción que es pasiva y no es fuente de autocrítica. Por eso la importancia de la moral en el uso de la expresión, y más allá de la fe o el credo que cada uno tenga la moral es una misión humana.

¿Si hay un valor aleccionador dentro de los estudios filosóficos, es el hecho de saber que ambas partes guardan algo de razón, que se conservan y estrechan su valor?

Arte es el vivir, y la razón la encontramos en la calidad que se opta; de esto no forma parte la idea ya que es referente a lo ideal, la capacidad de soñar que se emparenta a la utopía;

De los valores: Entre ellos está el valor principal que es la moral o ética., pero, si la conciencia no se usa se embota, por lo que el valor más importante llega a ser la perseverancia o constancia, que es la que rige a la conciencia, sin ella no existe, sin embargo mucho no se habla de eso y se le resta su valor: “Persevera y triunfarás”: —Dicen.— Al abotagarse por ende, dejamos que actúe el inconsciente: inconsulto, irracional, impulsivo: violento-brutal. Un ejemplo que quizás sirve para dar luz a lo que decimos: para la psicología existen dos términos, uno más nuevo que el otro, para definir a una persona falta de moral: amoral e inmoral. El segundo término es el más reciente, sin embargo no significan lo mismo porque no son sinónimos, y en la mayoría de los casos inducen, por falta de estudio, a la confusión pública. A-moral es la carencia del valor, proveniente de un acto inconsciente (sin conciencia) y sin moral. In-moral es un acto “reñido” con la moral pero consciente de su existencia y de la inmoralidad. Esa es la diferencia. Uno es ignorado y el otro exprofeso, deliberado. Por eso se tardó tanto tiempo en hallar la diferencia entre ambos escenarios para designarse a incorporar un nuevo vocablo al diccionario español que dictaminase el acto deliberado del ignorado. Para dejar más claro con otro ejemplo práctico del significado del idioma que usamos. muchas veces sin pensar, es decir sin conciencia: La palabra Amor: A-mor, significa sin muerte, y esta deriva del latín: A - sin, mor - de mortis. Amor, amoral: el prefijo a significa sin. Si bien el prefijo —in— tiene dos significados, el que a nosotros nos interesa es en el caso que es para denotar negación, rechazo o privación.

Estas son sólo algunas de las razones porque no se debe de descuidar nunca del acceso a la cultura de la población general de una nación. Esto se hace por medio del fomento institucional de una mayor inclusión social en los espacios genuinos de las decisiones donde ordenar el debate público y democrático de un país, con sus ciudadanos, y no escapa a la primera afirmación de que la razón o clave para su desarrollo paulatino y demográfico sea en el estado socio-económico de la población, para pensar o aspirar a un desarrollo cultural de largo aliento: de ciclo prolongado. Es aquí donde descansa y radica, o donde está la esencia de la sensible cuestión que buscamos tratar con honorabilidad y que muchos otro solapan por intereses creados; el estado económico de la población. Estado=Pueblo.

—Dijo— Bertolt Brecht: —“Es humana la injusticia, pero mucho más humana es la lucha contra la injusticia”.

Es impensado que cualquier niño desarrolle todas sus capacidades cognitivas atravesado por la malnutrición y con problemas de satisfacción de sus necesidades básicas (NBI-NECESIDADES BÁSICAS INSATISFECHAS) para sobresalir en la sociedad comercial de turno; si el mundo adulto, sus mayores responsables, padres o tutores, no acceden a poder brindarle todo lo que este necesita para su fortalecimiento, quedando mortalmente inhabilitado de forma precoz para el florecimiento en la sociedad y de un mejor relacionamiento ulterior con sus pares; para ser al fin productivo para él en un mundo cada vez más exigente y vertiginoso, que exige el estudio y la preparación para competir y no quedarse en el pelotón de los rezagados. Este pernicioso vínculo del poder con los ciudadanos y sus países sub-desarrollados los condena al exilio de la felicidad. 

Yo entiendo que sea incomprensible, por parte de muchos, el entender ciertas problemáticas sociales, las circunstancias que las determinan y los caminos que los llevan a más de uno a una especie de laberinto sin salida, donde nadie te tiende una mano franca, convirtiéndose en un panorama desesperante. Por eso aquí vamos a tratar algo que es inobjetable e insoslayable decir: El odio y el rencor que acumulan muchas familias es el fruto de la ausencia del “Estado Benefactor”, que explota o se manifiesta en varias formas de dolor compartido, y en la familia pobre o indigente sucede que las frustraciones no se saben manejar y administrar mejor, y no se pueden superar ni dirimir de otra forma que por vía de la violencia, y una apreciación al fenómeno es que no se puede esperar que actúen como seres preparados, porque no es la vía para tratarlo y superarlo, es más ni se debe exigir (que no sea por la vía de la equidad económica) que actúen en la misma forma que en otros sectores, como en la clase media o la propia clase trabajadora, que por diferencias de clases asimilan el diario vivir de una forma distinta, a la naturaleza de otras personas que se encuentran subordinadas a otras y en la forma más cruel y dicotómica. En este sentido es que la falta de conciencia sobre el desarrollo de la vida humana hace mella y carne de cañón, tienden a deteriorarse muy pronto, revelándonos que la mayor ausencia en estos hogares connacionales es la de un calor afectivo de la familia. ¡El Amor, el tan simple y aquerenciado Amor, fraterno y solidario!

El Amor que les falta y que les faltó es el mismo Amor que se les viene negando desde las altas esferas de la burocracia, nacida para asfixiar todos los esfuerzos de la democracia por mejorar la calidad humana que se presta. Somos hechuras de un sistema altamente desigual e individualista donde cada vez se premia más el despilfarro, (y con esto aumenta el descontento social, que no sabe qué rumbo va a tomar para expresar su reclamo, y que este no se pase de la raya pasando a ser ilegítimo por los medios que se utilizan en su defensa) que la verdadera razón por una lucha social de justicia para los más oprimidos.

Por eso el grado de equilibrio entre corazón y mente es difícil de alcanzarse en una sociedad cada vez más desmantelada, materializada y deshumanizada. Porque todos tienen un concepto erróneo de lo que es la felicidad. La mercantilizan, llevándola al terreno de lo que es intercambiable por lo que costó horas hombre y el sudor de su frente. ¿Si la felicidad es la comodidad suntuosa y la lujuria del placer, o si es la relativa calma de la espiritualidad y del razonamiento reflexivo, que nos hace pensar en las consecuencias que de todo acto deriva? ¿¡O si la comodidad relacionada con otros atributos, puede servir de aposento para desvelar “una” verdad de las cosas elementales, que hagan a la función de un vivir mejor y más razonadamente, en paz con nuestros vecinos!?

Ya vamos alcanzando al final, pero tenía que decir estas cosas, que no se repetirán tan largas como esta: la primera publicación de este espacio. Buscamos en este aporte hilvanar nuestro fundamento y conocimiento a la documental que se ofrece por parte nuestra y decimos con nuestro idioma lo que pensamos en esta reflexión que nos ha dejado este colosal mar de inspiración. ¿Por qué quise compartir con ustedes mí pensamiento, previo a hablarles unas breves palabras de la película documental folclórico: «Argentinísima», que están en la antesala de disfrutar? Porque este espacio se crea con esta noble y sensible intención: La de poder brindarles a todos ustedes una forma de pensar, tal vez distinto, y probablemente en sintonía con muchos otros pensadores que hemos, y así enriquecer en cierta medida nuestro entender. Esta ha sido nuestra presentación al espacio que se crea y por eso este esbozo de tratado de la moral que nos distingue, agradeciendo su detenida atención.


Paideía.


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